jueves, 9 de julio de 2015

Las empresas de formación, presididas por la viguesa Patricia García, se unen para proponer al Gobierno medidas contra el desempleo

Adecuar formación al mercado es la clave, según la recién constituida Asociación Española de Centros de Formación para el Empleo

La Asociación Española de Centros de Formación para el Empleo (AECFE), que aglutina a las principales empresas españolas del sector, se presentó hace unos días en Madrid. Presidida por la viguesa Patricia García, de Grupo Femxa, está elaborando una serie de propuestas al Gobierno, con medidas urgentes que se deberían tomar para contribuir, mediante la mejora de la formación, a luchar contra el desempleo.


Entre otras cuestiones, AECFE considera que los esfuerzos deben centrarse en adecuar la formación a las necesidades reales del mercado, ya que es la única forma de que contribuya a la inserción laboral. “En España tenemos la mayor tasa de fracaso escolar de Europa, con 11 millones de personas que no han superado la ESO. Por poner un dato, sólo el 24% de los jóvenes de entre 20 y 24 años ha completado, como mucho, la educación secundaria. Si tenemos en cuenta que Europa destruirá en los próximos años 12 millones de puestos de trabajo de media y baja cualificación y, paralelamente, creará 20 millones de alta cualificación, queda claro que tenemos la necesidad urgente de formar a las personas que tienen un bajo nivel académico”, explica Patricia García en una nota.

Para ilustrar la situación de la formación en España, Patricia García compara la pirámide formativa que hay en la mayor parte de Europa con la nuestra. En la mayor parte de países avanzados, el número de personas con formación media supera, con creces, al de aquellas que carecen de formación o tienen una alta cualificación. Gráficamente su pirámide tendría forma de rombo, aunque con los extremos aplanados. Sin embargo, “nuestra pirámide formativa tiene la forma opuesta, la de un reloj de arena”. En los polos hay un altísimo porcentaje de la población sin formación alguna (42%), por una parte, y otro importante porcentaje con estudios superiores (35%). Mientras que, en la parte central, que debería ser la más ancha, se sitúa un número muy reducido (el 23% de la población) que tiene estudios medios o formación profesional. Por ello “es necesario adaptar el perfil de esa pirámide al de la Unión Europea, lo que implica dar formación acreditada a la población de la parte inferior de la pirámide, que le aporte competencias y titulación para realizar trabajos más cualificados, los cuales tienen mayor demanda de empleo”, asegura García.
La recién creada asociación quiere enviar un mensaje de invitación al optimismo y la responsabilidad, ya que la UE y el Estado español van a destinar “fondos cuantiosos, concretamente 15.200 millones de euros, para que pasemos de esta realidad a la deseada en 2020”.

Por este motivo, la asociación llama a la colaboración entre todos los agentes que influyen en la formación para el empleo, desde administraciones, empresas de formación o sindicatos, a las propias empresas demandantes trabajadores con una formación específica, que son las que, en la práctica, generan el empleo.

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